NEUROPSICOLOGIA/
Biología, epistemología y psicopatología
Paul Ruiz
Área de Biología y Neuropsicología, Facultad de Psicología, Universidad de la Republica.
Hacia una psicopatología naturalizada.
Los
partidarios de la naturalización de la ciencia comparten su oposición a
un método de investigación filosófica exclusivamente apriorístico.
Parte de nuestro conocimiento del mundo proviene de los sentidos, y la
investigación sobre su estructura, funcionamiento y origen, nos obliga
a enfocarlos, primariamente, desde la perspectiva biológica y
científica en general. Diremos de nuestra propuesta que está dispuesta
a defender un conocimiento caracterizado por (Garay, 1999):
1- Rechazar el método a priori como único medio de alcanzar conocimiento sobre el conocimiento;
2- Aceptar los resultados de las ciencias experimentales como datos pertinentes para sostener o socavar sus posiciones; y
3-
No adoptar una posición dogmática con respecto a la formulación de los
problemas psicológicos, incluyendo los de las lógicas biologisistas y
psicologisistas, sino admitir que éstos pueden variar en función de la
aparición de nueva información, sobre todo a partir de la creación de
nuevas metodologías.
Aunque
las excepciones son muchas y notorias, sirvan las de Quine y Piaget
como ejemplos ilustres de teorías epistemológicas con inclinaciones
naturalistas y que, sin embargo, no son realistas metafísicos ni
absolutistas (Garay, 1999).
Admitimos
que el realismo es una cuestión general previa a una teoría del
conocimiento o del psiquismo. Sin implicar necesariamente una
determinada concepción del conocimiento o del psiquismo. Pero puede
ocurrir que una teoría se desarrolle mejor en un marco realista. Un
ejemplo es el caso de una teoría de la verdad con correspondencia en
términos neurobiológicos (Barandarian, 2003).
Al
estudiar los mecanismos biológicos involucrados en el conocimiento es
más cómodo partir de una posición realista en general. Nuestro
conocimiento fue surgiendo gradualmente y va mejorando a medida que
adquirimos nuevos medios para interactuar con y en él. Pero, a medida
que avancemos en la investigación, veremos la necesidad de realizar
ajustes en nuestra concepción del realismo sobre todo en lo que
concierne a las cuestiones tradicionales de la metafísica como el
espacio, el tiempo, la causalidad, los universales y, en general, la
ontología (Garay, 1999).
El
neurocientífico se atiene a la máxima escéptica de seguir investigando.
No se siente obligado a explicarlo todo, sino más bien, prefiere ir
avanzando aprovechando toda evidencia disponible.
En
el texto se revisa el marco teórico de la psiquiatría y psicología
moderna y se plantea como posible alternativa de “purificación”
epistemológica un estudio realizado a partir de los beneficios
analíticos y críticos flexibilizados por la “biología de la mente”.
Mostrar las ventajas teóricas y epistemológicas que se le ofrecen a la
psicopatología cuando se toma como fundamento las conceptualizaciones y
teorizaciones que germinan desde el paradigma neurocientista cognitivo
(Restrepo, 2007).
Lo
que vale la pena resaltar del planteo naturalista es que nos permite a
través del empirismo acceder a determinados mapas conceptuales que nos
da la posibilidad a su vez de construir determinados conocimientos. Con
esta configuración se nos es posible tender puentes entre dos
disciplinas como la biología y la psicopatología, con la epistemología,
las neurociencias y la psicología como puntales que lo sostiene. Sin
ser nunca de nuestro interés medicalizar o biologizar la psicopatología
a través de la biología, sino por el contrario, obtener información a
través del vínculo entre ellas.
Psicosomática y neurociencias, herramientas para la naturalización de la psicología.
Para
empezar a hablar sobre estos temas vale hacer una aclaración sobre los
paradigmas que estamos manejando en este trabajo. Lo más importante es
que en el concepto “naturalización” no estamos intentando biologizar o
medicalizar la psicología. En todo caso dejar en claro sus relaciones,
y personalmente, investigar sobre los efectos que el mundo psíquico
tiene sobre lo biológico. De esta manera la psicosomática y las
neurociencias nos permite profundizar en esta relación para así
vislumbrar las consecuencias del vinculo entre los mundos biológicos y
psicológicos (Cyrulnik, 2007).
La
psicosomática como corriente tiene por objetivo introducir en el
pensamiento organicista y experimental de la medicina, factores de
orden psíquico para dar cuenta de la causa y de la etiopatogenia de
ciertas enfermedades. Esta nueva forma de acercamiento permite ver al
hombre enfermo de una forma más global, y sobre todo habilita a buscar
en cada enfermedad su asiento psíquico. Así, parados desde esta visión,
se trabaja pensando que cualquier dolencia orgánica en el ser humano
puede tener origen en otras “dolencias” psíquicas (Gallego, 2005).
El
cuerpo es la coartada del inconsciente, es decir, presentifica o
simboliza lo que no puede ser dicho por las palabras. Lo que el
“enfermo” somático expresa no es verbalizable. Es un signo, un llamado
que da cuenta de lo que sucede en el mundo subjetivo de la persona. Así
expresarse con el cuerpo es menos peligroso y mas fácil que con las
palabras. Estas ideas permiten pensar una dialéctica entre un cuerpo
real, fisiológico e imaginario.
Estos
elementos de teoría permiten transmitir y rescatar elementos que nos
ayuden a la comprensión del psiquismo, lo que debería contribuir a
brindar una mejor calidad en el abordaje de cada patología específica
con relación entre lo orgánico y psíquico, para superar un cúmulo de
deficiencias en el trabajo de atención (Herrera, 2005).
Todo
lo expuesto hasta aquí sobre la psicosomática nos deja en claro el
hecho de que a través del vinculo entre la psicología y biología nos
brinda un conjunto de herramientas para poder hablar de la
naturalización de la psicología (y por ende de la psicopatología) hecho
que nos habilita a una visión dialéctica entre lo orgánico y lo
subjetivo con todo lo implícito que ello conlleva.
Por
otra parte las neurociencias nos permiten, junto con la psicosomática,
dar cuenta de la relación entre los mundos que aquí nos convoca.
Un
buen ejemplo puede ser el aumento del neurotransmisor glutamato a
nivel del hipocampo y otras áreas del encéfalo que ha sido involucrado
en varios procesos patológicos. A su vez los procesos de exotoxicidad
generados por el aumento de dicho neurotransmisor han sido vinculados
con algunas patologías como la esclerosis lateral amiotrófica,
parkinson, epilepsia, amnesia, ansiedad, hiperalgesia y psicosis
(Meldrum, 2000).
En
los últimos tiempos hemos empezado a profundizar en este tipo de
actividad neurofisiológica –y sus posibles consecuencias- que
relacionan la neurociencia cognitiva y la psicopatología (Ruiz, 2006),
obtenido algunos resultados (Ruiz, 2007, 2008).
Este
tipo de vínculos nos permite seguir tendiendo puentes entre la biología
y la psicología, y de esta manera profundizar en la naturalización de
esta ultima con el fin de, a través de datos empíricos, obtener
información sobre las posibles consecuencias del vínculo.
Consideraciones finales, sumando a la complejidad.
El
futuro de la psicología clínica tiene como uno de los retos la
integración de los avances en las neurociencias sobre la psicobiología
de la conducta. Disciplinas todas ellas que surgen de un método
científico de observación y manipulación controlada de la realidad. Es
la constante variabilidad de la clínica la que inevitablemente
cuestiona la rigidez de nuestras posiciones teóricas, en dicho contexto
la referencia constante a los métodos científicos es el freno ante la
especulación y el dogmatismo (Tejero, 2001).
Lo
cual también hace mas que necesario, parados desde la complejidad, la
interconsulta entre las disciplinas que estén vinculadas, tanto de un
lado, del otro o del medio, en la relación entre lo biomédico y lo
psicológico (Pereira, 2001). La clínica de la mente y la forma en que
lo afronta un psicólogo clínico, debería ser siempre el resultado de la
integración. En el acto clínico se produce la interacción de lo que se
percibe objetivo-subjetivamente y lo orgánico.
Uno
de los sucesos mas interesantes del proceso de interacción entre estas
disciplinas es que definitivamente la variabilidad en cantidad,
localización y actividad de neurotransmisores y moléculas en el sistema
nervioso dada su interacción con el ambiente y la subjetividad
terminan siendo, en definitiva, sucesos ideológicos y
epistemológicos.
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